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Pastoral Social

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Testamento Espiritual del Obispo Emérito de Aguascalientes,
Rafael Muñoz Núñez

Al Presbiterio de Aguascalientes:

Muy queridos Hermanos Sacerdotes:

1.- Estas letras serán las últimas de mi vida con que los importunaré, ya que presiento que el final de mi vida está cerca y Dios me llama a su presencia a pedirme cuentas de mi administración.

Terrible momento será este encuentro con el Dios de Justicia y de Santidad, con su Hijo Jesucristo y con el Espíritu Santo. Por favor les suplico que oren por mí y ofrezcan dones y sacrificios para que el Señor de las Misericordias tenga piedad de mí y me coloque a su derecha, no por mis propios méritos sino por su adorable perdón de mis pecados. Cuando uno presiente cercano su fin, es cuando más se aviva en el interior del alma el temor de ser rechazados por la Justicia Divina por los pecados cometidos a lo largo de la vida. Por favor les suplico insistentemente que con su oración y sobre todo, por el Santo Sacrificio de la Misa, me ayuden a ver para siempre la faz de Dios. No quiero que me borren de su recuerdo, así como lo hacían algunos cuando estaba con vida.

2.- Quiero también expresarles mi cariño y profundo afecto en Cristo Sumo y Eterno Sacerdote que nos unió en el trabajo, en el ministerio, en la oración y aún en el dolor. Gracias por su adhesión y obediencia, por sus trabajos muchas veces fatigosos, por la oración por su Obispo Rafael en las misas y en la Liturgia de las Horas. Gracias por su benevolencia y comprensión. Gracias por aceptarme con mis limitaciones y mis defectos y aún por las observaciones y tal vez alguna desaprobación de mis actitudes.

Quiero decirles y asegurarles que no guardo ningún resentimiento para ninguno de ustedes, a todos los considero privilegiados de Dios por ser Ministros suyos y los quiero en el Señor.

3.- De manera muy especial, quiero expresar mi sincero y fraterno afecto al Excmo. Sr. Obispo Ramón Godínez Flores por haberme abierto las puertas de la Diócesis cuando ya era emérito y haberme mostrado siempre una solícita atención y exquisita caridad fraterna; que Dios se lo pague. Lo mismo puedo decir del actual Obispo José María de la Torre Martín, ya que desde su llegada a la Diócesis me ha mostrado una especial caridad fraterna.

4.- No podré olvidar nunca a mis queridas Hermanas Religiosas por su infatigable entrega al servicio del Reino, por su fidelidad a su consagración como Esposas de Jesucristo y su adhesión, afecto y oración que me brindaron. Que Cristo siga bendiciéndolas especialmente con abundantes vocaciones y en la convicción de que vale la pena consagrar la vida y el corazón a Cristo Jesús.

El llamado de Cristo a sacerdotes y religiosas, que llamamos vocación, debe ejercer un irresistible impulso a seguirlo, capaz de aislar todas las demás voces del mundo y hacer a un lado otros proyectos de vida. Vocación y respuesta que no siempre es fácil descubrir con claridad y seguir con decisión y que implica esfuerzo, sacrificio, renuncia de familia, de otros afectos, de la tierra que nos vio nacer, para seguir confiando sólo en esa Voz poderosa e irresistible que no defraudará, para lanzarse a una aventura que lleva consigo muchas veces como la vida de Cristo, el sabor del Calvario y el dolor punzante de la cruz en unión del Amigo, Esposo y Redentor con la firme esperanza de resucitar con El.

5.- Gracias a todos los que me brindaron de alguna forma su amistad y su cariño; no podría enumerarlos, pero todos están en mi oración y recuerdo.

Gracias a todos los que conforman esta admirable Diócesis de Aguascalientes a quien Dios ha bendecido de tantas formas y enriquecido con tantos valores y dones; su piedad acendrada, su generosidad, su espíritu de solidaridad, sacerdotes abundantes, religiosas y ricas vocaciones, paz, armonía y fraterna convivencia y el don exquisito de su fe sólida y de su acendrado amor y veneración a la Santísima Virgen María sobre todo en las advocaciones de su Asunción Gloriosa a los cielos, su Santa Patrona la advocación a la Santísima Virgen de Guadalupe, a Nuestra Señora de los Dolores, y un sin fin de advocaciones que demuestran el amor entrañable a la Madre del Cielo. Mis ruegos son de que nunca se apague ni disminuya esta riqueza que garantizan una abundante lluvia de bendiciones sobre la gente buena de Aguascalientes.

6.- Queridos Hermanos Sacerdotes: que mis últimas palabras sean una súplica y una recomendación: estimen y agradezcan siempre su vocación sacerdotal: amen entrañablemente a Jesucristo; pónganlo en el centro de su vida, como la única razón de vivir; El es el único por el que vale la pena vivir, trabajar, sufrir y morir. No hay otro nombre en el cielo y en la tierra que pueda superarlo o sustituirlo; El es nuestra salvación, nuestra más sólida esperanza, nuestra fuente de alegría, nuestra fortaleza en las luchas de la vida, nuestro consuelo en el dolor y nuestra más sólida y cierta esperanza de felicidad eterna. Séanle fieles inquebrantablemente hasta la muerte y si alguno tiene la debilidad de sucumbir al acoso del pecado, "acuérdense de que tienen en el cielo a un Abogado" que intercede por ustedes.

Junto con el amor, fidelidad, entrega a Jesucristo, amen entrañablemente a la Santísima Virgen María que nos fue dada como Madre Intercesora. En los momentos difíciles de trabajo, enfermedad o incomprensiones y problemas, siempre hay que tener presentes las consoladoras palabras de la Santísima Virgen de Guadalupe: "Que nada aflija tu corazón, ¿qué no estoy yo aquí que soy tu Madre?"

Entréguense con generosidad a su ministerio; el tiempo apremia y pronto se nos va de las manos. La celebración diaria de la Sagrada Eucaristía debe ser la fuente y culmen de su sacerdocio; el haberlos llamado Jesucristo a ser instrumentos y ministros de su Sacrificio Redentor debe ser el máximo honor. Prediquen la palabra de Dios "oportune et importune" y ejerzan incansablemente el Sacramento de la Misericordia que Cristo quiere seguir prodigando a través de sus sacerdotes colaboradores. Los sacerdotes, junto con los religiosos y las religiosas están llamados a ser ojos para el ciego, la luz para los que andan en tinieblas, protección de los pobres, consuelo para los abatidos, escudos que aparten la ira de Dios, imagen y proyección de Jesucristo, inspiradores de los más nobles ideales. Qué sublime misión que nunca podrá compararse con ningún otro proyecto o ideal humano por elevado que sea. Es éste un testimonio de amor que nos debe hacer exclamar siempre con San Pablo: "Bendito sea Dios que nos ha bendecido con toda clase de dones espirituales y celestiales".

7.- A los queridos jóvenes seminaristas quiero decirles que sean agradecidos con Dios por el exquisito don de la vocación al sacerdocio. El Señor Jesús los ha escogido para que sean amigos íntimos suyos, sus confidentes, sus ministros de los sacramentos de salvación y sus heraldos de su Evangelio. No lo defrauden ni defrauden a la Iglesia que pone toda su esperanza en ustedes. Para ello hay que prepararse en la Institución Benemérita del Seminario por medio de la oración asidua, el estudio correspondiente y la gozosa convivencia bajo la guía y obediencia de sus Superiores y Maestros. Ustedes son la firme esperanza de tiempos mejores de la Iglesia para este mundo cada día más paganizado y secularizado. Seminaristas que no se sientan llamados al sacerdocio ni capaces de consagrar para siempre a Cristo su vida y su corazón, que a tiempo se separen del Seminario.

Cuántas cosas quisiera decirles de despedida pero no quiero cansarlos y además ya las saben.

8.- Al Excmo. Sr. Obispo Fernando Chávez Ruvalcaba, a los queridos hermanos sacerdotes y religiosas de la Diócesis de Zacatecas y a sus fíeles, les ofrezco mi afecto, mi oración y mi profunda gratitud por su generosa acogida, su adhesión y su colaboración en los afanes ministeriales. Dios bendiga a esta querida e inolvidable Comunidad Diocesana.

9.- Finalmente quisiera expresar algunas de mis recomendaciones:

1° - Humildemente suplico que a ser posible, mis pobres restos mortales sean depositados en algún lugarcito de Catedral de Aguascalientes. Suceda donde suceda mi deceso, sea llevado a Aguascalientes a lo que será mi última morada aquí en la tierra.

Para esto, hay que contar con la autorización del Excmo. Sr. Obispo Residencial; ahora el Sr. Obispo José María de la Torre Martín.

2° - Pido también que el féretro donde sean colocados mis pobres despojos sea de madera sencilla, sin adornos; madera lisa y austera. Lo que sí espero es ser revestido con mis ornamentos episcopales.

3° - En mis funerales, que deseo estar rodeado de mis hermanos sacerdotes y de los Obispos que deseen acompañarme y de mis queridas religiosas y fíeles todos para que ofrezcan el Sacrificio de la Santa Misa. Pido que no sea en un ambiente de tristeza ni de lágrimas, sino en un ambiente de alegría, de cantos y de oración que aliente la esperanza de que, perdonados mis pecados, no por mis méritos sino por la infinita misericordia de Jesucristo y del Padre Amoroso del cielo y por los méritos de la Santa Iglesia, llegue a poseer la felicidad inagotable del cielo donde tengo mis esperanzas para disfrutar juntos eternamente de Dios. Así sea.

4° - Finalmente póngase en mi lápida simplemente:
Aquí yace Rafael Muñoz Núñez, V Obispo de Aguascalientes. Con la esperanza de la resurrección.

+ Rafael Muñoz Núñez

Obispo Emérito de Aguascalientes


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